lunes, 13 de mayo de 2013

El almacén como refugio postapocalíptico

Me encantan las pelis de zombis. En general, me gustan todas aquellas pelis que muestran un futuro post-apocalíptico o distópico, pero por alguna razón que enseguida analizaré, me quedo con los zombis. No es por las escenas de violencia extrema o porque me encanten los festines de vísceras, sino porque presentan una situación que bien podría darse cualquier día de un futuro medio lejano y no le damos la importancia que tiene. La ciencia avanza a veces tan rápido que no podemos controlarla, y quizá llegue el día en que una amenaza en forma de virus supercontagioso fuese capaz de volvernos como perros rabiosos y crease una situación de caos total que los gobiernos no serían capaces de controlar. Me gustan ese tipo de pelis porque más allá de la descarga de adrenalina, me hacen pensar en qué es lo que yo haría en una situación de ese tipo. Dónde iría, cómo me defendería y como conseguiría sobrevivir. Y dado que paso una cuarta parte del día en el almacén, no sería de extrañar que este apocalipsis zombi me tocase cuando estoy trabajando.

He aquí el germen de esta entrada donde voy a explicar que haría y que podría ocurrir de presentarse tan nefasto incidente un día laboral cualquiera.

En primer lugar, para ser precisos, hay que conocer cómo se desarrollarían los hechos. Hay muchas (algunas muy buenas) novelas que narran este hecho con todo tipo de detalles. Todas las que he leído, coinciden en que hay un tiempo más o menos largo entre el primer contagio y la situación de caos total. Puede variar entre unos pocos días (dependiendo de dónde esté el foco de contagio) a más o menos un mes. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que es una situación que prácticamente no te va a pillar por sorpresa un día cualquiera en el trabajo. Quien más, quien menos, tiene acceso a Internet en casa, en el trabajo o en la calle, y quien no tiene acceso, conoce a alguien que sí lo tiene y puede avisarle de que algo está pasando. Menciono Internet porque las televisiones normalmente son controladas por el gobierno, que suelen ser bastante amigas de querer ocultar sucesos que puedan llevar al pánico, al caos y al pillaje. Gracias a Internet y las redes sociales, es posible llegar a determinado tipo de información de primera mano que no podemos obtener de los medios tradicionales como prensa, radio o televisión.

Bien, como ya he dicho antes, el caos total se ve venir con algunos días de antelación, y es posible que para cuando llegue ese momento ya no puedas realizar una vida normal y ni siquiera puedas acudir al trabajo. Por lo tanto, sólo queda la opción de que puedas acceder a tu almacén aún cuando esté cerrado, bien porque tengas llaves o porque conozcas alguna entrada secreta al estilo Mortadelo y Filemón.
En mi caso particular, poseo llaves y mando a distancia. Ya que por la naturaleza de mi trabajo tengo que abrir por las mañanas. No sería un problema para mi refugiarme en él, dado que además, vivo bastante cerca y no necesitaría usar medios de transporte.

Hay una serie de factores a tener en cuenta para que tu almacén pueda ser utilizado como refugio anti zombis.

1. Seguridad.
- El primer factor es que el sitio sea seguro. Seguro para que no puedan entrar zombis, y seguro para que tampoco puedan entrar personas a las que tú no has autorizado. Lo ideal es que el almacén tuviese una verja exterior que rodease el edificio, una verja lo suficientemente fuerte para soportar la presión de decenas de muertos vivientes que por alguna hambrienta razón quisiesen entrar al almacén. En condiciones normales se valoraría que estuviese electrificada, o hubiese cámaras de seguridad que permitiesen observar el exterior, pero no sabemos durante cuanto tiempo habrá electricidad, por lo que sería bueno que tanto las verjas como las puertas del edificio tuviesen un mecanismo manual de apertura. Quién sabe, pero a lo mejor pudiera llegar el momento de tener que salir con un vehículo a por provisiones o medicinas y verte imposibilitado de salir porque el portón de entrada sólo funciona con electricidad...

2. Abastecimiento.
- Que el almacén esté especializado en el ramo de la alimentación puede ser tanto un punto a favor como en contra. El punto positivo, lógicamente, es que vas a tener reservas de alimento durante bastante tiempo, siempre que haya productos que no necesiten refrigeración. Los almacenes repletos de latas de conserva y similares podrían abastecerte a ti y a tu grupo durante años. El punto en contra es que este tipo de almacenes pueden ser un objetivo prioritario para grupos nómadas que necesiten abastecimiento de víveres. Por ello hay que hacer hincapié en el primer punto, mencionado anteriormente, y proteger tu almacén de posibles ataques de grupos armados, que podrían ser incluso más peligrosos que los propios zombis.
En este caso el primer paso sería hacer desaparecer cualquier rótulo o cartel que pudiera indicar a qué se dedicaba tu almacén en tiempos mejores. Es una buena idea hacer desaparecer cualquier indicio o pista que informe a supuestos visitantes de que tu almacén está repleto de comida.

Hasta ahora sólo hemos mencionado la comida, que sin duda, es importante para sobrevivir, pero más importante si cabe, es el agua. Normalmente cualquier empresa disfrutará de agua corriente sin problemas pero no podemos permitir que nuestro futuro acuífero dependa de ello. Es muy probable que en tiempos de caos, el suministro de agua se corte o que incluso quede infectada por los muertos vivientes, haciendo imposible su consumo, por lo que las reservas de agua es algo que debemos tener en cuenta lo antes posible. Procuraremos llenar el máximo número de recipientes posible con el agua corriente mientras todavía tengamos suministro. Si tenemos la suerte de que el almacén se dedicaba a la alimentación, seguramente tendremos botellas de agua para un largo periodo. En caso contrario vaciaremos y/o usaremos cualquier envases que tengamos a mano para almacenar agua. Podría darse el caso de trabajar en un almacén de envases de plástico, lo cual sería perfecto para abastecernos de agua, sin embargo habría que buscar la comida en otra parte.
En lo que me concierne a mi, el almacén donde trabajo posee tanto alimentos como envases para poder almacenar agua. Sí, lo sé, tengo una suerte cojonuda...

3. Refugio mental.
- La parte que menos importante puede parecer es la posibilidad de establecer un lugar donde descansar y estar a salvo tanto de la amenaza zombi/humana (tanto exterior como interior) como de las inclemencias del tiempo. De nada sirve esconderse en un agujero repleto de comida y agua si no podemos dormir con la seguridad de despertarnos un día sin que un zombi esté desayunándose nuestra pierna o que un compañero se haya encaprichado de nuestras provisiones o que haya tanta humedad que nos empiecen a salir agallas.

El factor psicológico es importantísimo si queremos sobrevivir durante largo tiempo y no volvernos locos.

Hay que tomar precauciones en nuestro refugio y estar prevenidos ante cualquier sospecha de que uno de nuestros compañeros haya sido mordido o empiece a albergar instintos homicidas debido a la carencia de alimentos o agua. Pero a la vez sin caer en paranoias. Procuraremos mantener la mente ocupada ideando formas de conseguir alimento, agua, medicinas, o incluso trazando planes para un posible ataque del exterior o una huida en caso de que todo se desmorone. Nunca daremos nada por sentado. Todo lo que poseemos podría desaparecer en cualquier momento y debemos estar preparados para cualquier contingente. Cualquier problema al que nos enfrentemos será más fácil de solucionar si previamente hemos sopesado todas las posibilidades.

4. Comunicaciones
- Es un factor que echaremos en falta rápidamente, ya que las comunicaciones desde los primeros momentos del caos serán... caóticas, lógicamente. Las noticias serán confusas, al principio, como dije, se intentará ocultar, desde los medios tradicionales,  todo lo relativo al contagio para no crear alarma social, pero las redes sociales serán un hervidero de información, de rumores y bulos, creando una situación insostenible que no tendrá más remedio que salir a la luz, y llegado el momento, cuando ya sea demasiado tarde, los gobiernos intentarán establecer puntos seguros, y es entonces cuando los medios tradicionales irán cayendo, primero la prensa escrita, luego la televisión, y por último las radios se convertirán en estaciones de llamamiento donde sólo se escucharán grabaciones periódicas con información para acudir a puntos seguros o consejos para sobrevivir a la horda zombi. Internet se irá apagando poco a poco conforme el suministro eléctrico desaparezca. Será el fin de las comunicaciones. Tan sólo quedarán en el aire las emisoras de radio-aficionados que hayan podido sobrevivir en algunos asentamientos o refugios. Si tienes la posibilidad de conseguir uno de estos equipos y sabes cómo utilizarlo, con suerte podrás comunicarte con grupos aislados y conseguir algo de información del exterior, que nunca viene mal.

5. Armamento
- En España y en la gran mayoría de países comunitarios el acceso a las armas de fuego está muchísimo más restringido que en E.E.U.U, donde es habitual que cualquier ciudadano posea rifles, escopetas, revólveres o incluso armas semiautomáticas. Aquí, aparte de los agentes del cuerpo de policía, como mucho encontrarás a alguien con una escopeta de caza que no es la mejor opción si quieres dedicarte a machacar zombis. Este tipo de armas disparan perdigones de escaso calibre que se expanden en un radio amplio, haciendo muy difícil destrozar el cerebro de un no-muerto. Las tiendas de armas no proliferan y te será difícil, si no imposible, hacerte con una buena arma de fuego. La mejor opción son las armas blancas, o las ballestas, que requieren menos destreza que los arcos. Estos dos tipos de armas te serán más fáciles de encontrar, ya que a menudo se pueden encontrar en tiendas de deporte. Las armas blancas tienen además la ventaja de que no necesitan munición; una piedra de afilar bastará para tenerlas siempre a punto para cortar cabezas.
En todo caso, siempre podrás usar herramientas o incluso fabricar tus propias armas. En cualquier almacén puedes encontrar herramientas básicas como martillos o sierras, y con un poco de imaginación, podrás fabricarte un garrote con maderas de palet, tubos o partes de estanterías.

 
Bueno, pues hasta aquí los factores determinantes a tener en cuenta frente a un apocalipsis zombi. Lee esto con mucha atención y sopesa las posibilidades que te ofrece tu entorno. Tal vez falte mucho tiempo para que llegue el momento de poner esto en práctica, pero tarde o temprano, ese día llegará... y nunca podrás decir que el Mozo de Almacén no te avisó...