jueves, 19 de abril de 2012

Erase una vez la transpaleta

Hoy amigos, dedicaremos la entrada a esa amiga fiel, entrañable, inseparable, y desinteresada que es la transpaleta, la herramienta por antonomasia del mozo de almacén. Si Batman tiene su Robin, Robin tiene su John el Largo, Don Quijote su Sancho Panza, Frodo su Sam y Mortadelo tiene su Filemón... todo héroe que se precie, incluido el mozo de almacén, no emprende ninguna aventura diaria si no es en compañía de su fiel escudero.

Pero remontémonos a la época de los monos. Es decir, la Edad de Piedra. En aquellos tiempos, el mozo de almacén trabajaba en una cueva. Era el que se encargaba de guardar las pieles de bisonte, los cuernos de mamut y otros objetos ganados por los cazadores de la tribu. En aquellos tiempos el mozo de almacén era un privilegiado, ya que mientras la mayoría de los hombres salían a cazar exponiéndose a los peligros de la naturaleza, a veces durante largos periodos de tiempo, el mozo se quedaba a resguardo en su confortable cueva, y no era extraño que las mujeres de la tribu buscasen.. consuelo en él, dado el largo tiempo que sus fornidos maridos pasaban fuera de la cueva. Como podéis observar, el trabajo de mozo de almacén se podía considerar un trabajo privilegiado, salvo por una cosa: todavía no se había inventado la rueda. Esto significaba que el trabajo de acarrear pesados fardos de pieles o los dichosos colmillos fuese agotador. Tuvieron que pasar varios siglos hasta que el mozo de almacén pudiese desarrollar su labor en condiciones. Mientras tanto, sus genes pasaron de generación en generación sin descanso.

Mozos de almacén del Antiguo Egipto en plena faena
Años más tarde, en Egipto, el mozo de almacén consiguió una mejora en sus condiciones laborales gracias a los rodillos de madera. Pero el coste de este adelanto lo sufrió en sus propias carnes gracias al aumento de latigazos incluidos en su convenio de esclavo. Eran malos tiempos para los mozos de almacén.

Habría que esperar varios siglos más tarde, ya entrada la Edad Media para que el mozo de almacén pudiese disfrutar de la evolución de la transpaleta. Del rodillo de madera pasó al burro de carga. Las condiciones laborales mejoraron un ápice, ya no recibía su ración de latigazos varios, pero a cambio a menudo era tratado a palos y se convirtió en siervo de su señor. En aquella época, el destino de un joven que no hubiese nacido en palacio era opcional: podía elegir entre ser monaguillo o aprendiz de algo. Normalmente ambos contratos eran indefinidos.

Pero esto, afortunadamente, terminó con la invención de la máquina de vapor, y más tarde, la revolución industrial. A partir de ahí los esclavos y siervos dejaron de llamarse así para pasar a denominarse trabajadores.  Pero el concepto de esclavo o siervo siempre permaneció latente. Si antes el precio a su trabajo era una manutención básica a cargo del dueño (comida y lecho para dormir), ahora era el propio trabajador quien debía buscarse la vida con el mísero sueldo que se le proporcionaba. Claro, diréis, pero ahora al menos no hay latigazos. Bueno, tiempo al tiempo, si una cosa nos ha enseñado la Historia, es que la Historia se repite, la Historia se repite, la Historia se repite.

Nuestra amiga y compañera
Y en el transcurrir de los años, nos acercamos por fin al nacimiento de la transpaleta. En plena Segunda Guerra Mundial, el ejército americano inventó un sistema para facilitar el levantamiento y manejo de cargas pesadas. Era un armazón o estructura de madera llamado palet. El palet al principio se reveló como algo completamente inútil. Al peso de la mercancía a levantar ahora había que añadir el del propio palet, y según que cargas, eran necesarios de 2 a 4 hombres para levantarlo. Hasta que a alguien se le ocurrió algo ingenioso: ¿por qué no hacer que el palet pueda ser levantado por una máquina? De ahí que el palet ahora esté formado por un armazón en el cual hay unas aberturas donde introducir las palas de una máquina. A partir de ahí vieron la luz, y se construyeron un sinfín de maquinas de todas las formas y tamaños. Esto por fin constituyó una enorme mejora en las condiciones de trabajo de los mozos de almacén. Pero un empresario dijo (siempre es un empresario el que piensa estas cosas): ¿por qué tanta máquina que consume electricidad o combustible? ¿por qué no utilizar la tracción animal que tan buenos resultados nos dio durante la época de las pirámides o la edad media?

Y así fue como se inventó la transpaleta. La carretilla elevadora en su más simple y mínima expresión.

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